domingo, 7 de febrero de 2016

ODA AL CINE ESPAÑOL

No me matéis por decir esto,  pero creo que en España tenemos tendencia a tirar por tierra todo lo patrio. Hace algunos años yo misma apenas veía cine español, y compartía esa opinión que todavía escucho de muchas bocas y que defiende que nuestro cine es de segunda clase. No sé si ha cambiado el cine, he cambiado yo o ambas cosas, pero últimamente me he dado cuenta de que la mayoría de las veces que pago una entrada, lo hago para ver una película española, y casi siempre salgo de la sala con una sensación agradable que me dice que aquí, en nuestra casa, hay talento y del bueno. Así que, cuando escucho  frases como “en España no hay buenos actores”, inevitablemente me siento como esa madre a la que le dicen  que su hijo está gordo. 

Como prueba de mi amor por el cine español, anoche me tragué enterita una de las galas de los Goya más soporífera de los últimos años. Básicamente estuvo compuesta de números musicales sin sentido, las bromas de Dani Rovira, que a mí personalmente han dejado de hacerme gracia después de sus desafortunados comentarios en 'El Hormiguero', y los discursos interrumpidos de los premiados (es posible que sólo ganes un Goya en la vida, y no le dejan a uno ni dedicárselo a su madre). Además, ayer mi intuición debía estar a otra cosa, porque no di ni una. Visualizaba perfectamente cómo Álex García e Inma Cuesta (esta mujer se está convirtiendo en Antonio de la Torre, siendo siempre nominada y nunca premiada) se iban para casa con su Goya bajo el brazo, pero no. Aunque sin duda, mi gran apuesta de la noche era Leticia Dolera como mejor directora novel, pero tampoco.

Y por fin llegué al sitio al que, después de dos largos párrafos, quería llegar: la ópera prima de Leticia Dolera como directora, ‘Requisitos para ser una persona normal’. Soy muy pesada, y si algo me gusta, no paro de recomendárselo a todo el mundo con el que me encuentro (el año pasado no me quedé tranquila hasta que mi hermano vio ‘The fall’), así que aquí estoy intentando convenceros para que veáis esta peli, porque no sabéis lo que os estáis perdiendo. 


‘Requisitos para ser una persona normal’ es una historia valiente que alza la voz para poner en tela de juicio todas esas cualidades que la sociedad nos exige cumplir para poder integrarnos dentro de la misma. La protagonista, María de las Montañas, es una treintañera licenciada en publicidad y con un máster, en paro, que tiene que volver a casa de su madre por no poder pagar el alquiler. Además, no tiene novio, ni amigos, ni aficiones y la relación con su familia está algo deteriorada. Resumiendo, María de las Montañas es un auténtico desastre. Es esa niña con la que nadie quiere jugar en el colegio, a la que nadie invita a sus fiestas en el instituto y que pisó mucho más la biblioteca que la cafetería en la universidad. Pero su vida empieza a cambiar cuando, en una entrevista de trabajo, su cerebro hace clic y se da cuenta de que ella es una pieza que no encaja en ese puzzle al que llamamos sociedad.


Pido disculpas de antemano, pero con vuestro permiso voy a sacar un momento a esa niña repelente y marisabidilla que llevo dentro.  Ahí voy. Recuerdo que en una de mis clases de Ética y deontología profesional, en el último año de universidad, la profesora hablaba de la moral, y nos contaba que hay autores que apoyan la existencia de una moral natural, la cual defiende que todos actuamos de la misma manera, y que quien se sale de esta forma de actuación determinada sería considerado antinatural (tomando como base esta teoría, no hace tanto tiempo, se pretendía ‘curar’ a los homosexuales mediante electroshocks). En aquellas clases en las que debatíamos sobre todo esto, concluíamos este asunto haciéndonos la siguiente pregunta: ¿Quién tiene potestad para determinar lo que es natural y lo que no? ¿Quién en este mundo tiene la verdad absoluta para decir que algo es normal y que algo no lo es?

Viendo esta película me acordé de todo esto porque al final llego a la misma conclusión: ¿quién puede afirmar que María de las Montañas no es una persona normal? Aunque supongo que el estatus de ‘persona no normal’ directamente se lo pone uno mismo al sentirse fuera de lugar la mayor parte del tiempo. Exacto, más que una etiqueta, creo que es un sentimiento que uno lleva a cuestas desde que nace.

Como veis, no se trata de una película hueca y vacía. Nos permite pensar, reflexionar, mirar dentro de nosotros, hacernos preguntas y conocernos mejor. Y todo esto le da valor y la sitúa dentro del cine más necesario. 


Seguro que todos en algún momento de nuestras vidas hemos sentido que no encajábamos en el contexto en el que nos encontrábamos, así que es inevitable que viendo esta película nos venga a la cabeza aquella cena a la que asistimos una vez, con personas que poco o nada tenían que ver con nosotros y en la que se hablaba de temas que ni nos iban ni nos venían. Y allí estábamos, preguntándonos ¿qué hago yo aquí? y anhelando estar en nuestro sofá, con nuestro pijama, tomándonos un Cola Cao mientras vemos ‘Mad Men’, aplicando el dicho ‘mejor solo que mal acompañado’.   

Creo que precisamente por esto ‘Requisitos para ser una persona normal’, ha tenido tan buenas críticas y recibido tantos reconocimientos. Porque, aunque quizás está llevada al extremo, es muy fácil sentirse identificado con la historia que cuenta. Al final Leticia Dolera lo que ha hecho ha sido plasmar con mucho talento en una película, aquello que todos pensamos y vivimos, convirtiéndose así en la voz de una generación, como ya hiciera Lena Dunham hace unos años con ‘Girls’. 

No sólo estamos viviendo una crisis económica, también existe una crisis social (además de la política, pero ese es otro tema), que finalmente nos ha llevado a una auténtica crisis personal. Invertimos esfuerzo y dinero en estudiar una carrera, para terminar trabajando en un Mc Donalds, lo cual, además de no permitirnos vivir de manera independiente, provoca que no nos sintamos realizados. Socialmente, nos han educado grabándonos a fuego ideas erróneas, como que todos tenemos que confeccionar nuestra vida siguiendo un mismo patrón: casarnos, comprarnos un piso y formar una familia. Conseguir todo esto en un país como España en la actualidad es poco menos que misión imposible, y al final con todo este caldo de cultivo acabamos pensando que no somos personas normales porque no encajamos en esta sociedad. 

Leticia Dolera ha cogido todos estos ingredientes y ha sabido unir muy bien un montón de piezas para conseguir como resultado una película brillante. Con todas esas piezas me refiero a un reparto acertadísimo (aquí he descubierto a Manuel Burque, y me temo que este va a ser un amor para toda la vida), un vestuario a cargo de Dolores Promesas muy cuidado y que trasmite a la perfección  la esencia del personaje, un guión cargado de humor inteligente y una banda sonora indie que no podrás parar de escuchar (Luthea Salom, otro gran descubrimiento).


Al final, esta historia que narra la lucha constante de María de las Montañas por convertirse en alguien normal, es una historia divertida y muy optimista que pretende decirnos que lo importante no es encajar en la masa, sino ser nosotros mismos y aceptarnos tal y como somos, y esta, estoy segura, es la mejor receta de la felicidad.

Viva la cultura, viva nuestro cine, vivan nuestros actores y toda la gente que trabaja duro para contar historias que nos hacen soñar delante de una pantalla. 
 
"Blanca abrazaba furiosamente a su hija, la cubría de besos y le decía que había que agradecer a Dios que ella fuera normal. Por eso, Alba creció con la idea de que la normalidad era un don divino."
 
La casa de los espíritus - Isabel Allende