sábado, 14 de noviembre de 2015

LOS MALOS NO PUEDEN GANAR

Creíamos que hoy iba a ser un día cualquiera. Un sábado normal y corriente, en el que tenías pensado pasar la mañana haciendo recados y ponerte guapa por la noche para salir a cenar. Te despiertas a las ocho, mucho antes de lo que te habría gustado, remoloneas un rato en la cama, y después de quince minutos decides abandonar la calidez y suavidad de tu almohada para salir ahí fuera. Enciendes la tele y mientras untas la tostada descubres que mientras tú dormías, más de un centenar de personas inocentes han perdido la vida en París a causa de un atentado yihadista. “¡Joder, otra vez! ¿Cuándo va a parar esta gente?”- dices indignada no sabes muy bien a quién, quizá a tu perro que está tumbado a tu lado hecho un rosco, ajeno a todo el horror que este mundo es capaz de acoger.

Llevo todo el día dándole vueltas a la cabeza, supongo que como todos, preguntándome qué hace que alguien llegue a ese punto de locura  para ponerse a matar a todo el que se le ponga por delante. En qué momento un ser deja de ser humano y decide terminar con las vidas de otros, de hijos, padres, hermanos, novios y amigos de aquellos que en este momento lloran su pérdida y quienes desde hoy tendrán que aprender a vivir con un vacío que no volverá a ser llenado nunca.

Hoy todos somos París

Cuando ocurren cosas así uno se plantea muchas cosas que, desgraciadamente, a los pocos días vuelve a olvidar. Pasamos una parte importante de nuestro tiempo enfadados por estupideces. Que la cisterna pierda agua o que se nos estropee el wifi, puede llegar incluso a amargarnos el día. Cuando amaneces con noticias como la de hoy, todos estos ‘problemas’ se convierten en humo y te das cuenta de la cantidad de energía que desperdicias al cabo del día en nimiedades de este tipo. Tal y como nos recuerda ‘American Beauty’, “la vida es demasiado corta para estar siempre cabreado”.

Además, otro de nuestros errores es vivir como si fuéramos a estar aquí eternamente, posponiendo aquello que nos da miedo o pereza. Odiamos nuestro trabajo, pero nunca vemos el momento de buscar un empleo mejor. Nos encantaría vivir la experiencia de probar suerte en otro país, pero ahora no tengo tiempo para experimentos, quizás en un par de años me decida. Y en cuanto a ese atrevido cambio de look que más de una vez nos hemos planteado, pues qué quieres que te diga, hoy por hoy no me siento preparada para cortar mi melena, con lo que luego tarda el pelo en crecer. Nos encanta dejarlo todo para mañana, pero quién nos dice que habrá un mañana. En momentos así la frase “vive como si fuera el último día de tu vida” cobra más sentido que nunca.


Es posible que penséis que soy una dramática y que me estoy pasando de intensa (yo estoy pensando exactamente lo mismo), pero aun asumiendo el dramatismo e intensidad de mi planteamiento, la realidad es que por desgracia el yihadismo está cada día más presente en nuestras vidas y estos fanáticos religiosos están convirtiendo Europa en un auténtico campo de batalla. Quizás un día cojamos el tren que a diario nos lleva al trabajo, y no regresemos nunca más. Por eso mismo, hoy más que nunca, deberíamos vivir como si fuera el último día de nuestra vida, y lo que tenga que ser, será.

Sabiendo que Europa está bajo amenaza terrorista, lo normal sería sentir miedo, y sin embargo es justo eso lo que debemos evitar. He leído en GQ que “una de las equivocaciones que se pueden cometer ahora es aceptar un cambio en nuestro modo de vida. Han sido atacados elementos de la civilización: el ocio, la cultura, el placer o el humor. Como recordaba un dibujante de Charlie Hebdo, hay que luchar disfrutando.” Quizá esperen que nos quedemos encerrados en casa por miedo a ser asesinados en un teatro, un tren o un centro comercial. De ninguna de las maneras. Tenemos que hacer gala de libertad y seguir viviendo como nos plazca. Sigamos disfrutando y apostando por una sociedad tolerante y abierta. Es el mejor homenaje que podemos brindar a las víctimas y la mejor manera de demostrar que no vamos a dejarnos vencer. Porque los malos no pueden ganar.

"Matar a un hombre para defender una idea, no es defender una idea, es matar a un hombre"

Sebastián Castellion



sábado, 7 de noviembre de 2015

LOS SETENTA HAN VUELTO

El frío ya está aquí. Ya hemos entrado en noviembre. Es definitivo. En menos de que te des cuenta estarás frente a la tele viendo a Ramón García en la Puerta del Sol, con tu vasito de uvas a mano esperando a que suenen los cuartos, mientras aguantas los chistes de ese cuñado al que no soportas y junto al cual tienes que compartir mesa una nochevieja tras otra. Que no lo digo yo. Que lo dice Antena 3, cadena que ahora mismo, mientras escribo estas líneas, emite una película navideña. Esto corre demasiado deprisa, y yo aún no he superado el final del verano.

Cuando hace dos semanas reuní el valor necesario para hacer el cambio de armario, de pronto, sin darme cuenta, una lágrima resbaló por mi mejilla al descubrir una bolsa de playa con restos de arena. Como soy de las que les gusta echar sal en la herida, no pude evitar arrimar mi nariz para comprobar que, efectivamente, el olor a protector solar seguía allí. Y fue en ese justo momento cuando la nostalgia, de la que os hablaba también en mi último post, se apoderó de mí. Me di cuenta que tocaba despedirse hasta el próximo año de tomar copas en terrazas, de darse un baño en una piscina, de la jornada intensiva en el trabajo o de que el sol nos acompañe hasta la hora de cenar. Todo esto será sustituido por cosas tan desagradables como esperar el tren en un andén a las siete de la mañana mientras te pelas de frío o salir de trabajar cuando ya ha anochecido. Ay otoño, qué difícil nos pones eso de quererte.

Pero en fin, la vida es así. Hay que mirar hacia delante y superar este trago de la mejor manera posible. Si lo piensas bien, la llegada del otoño y del frío también tiene sus ventajas. Se duerme mucho mejor bajo las mantas, el paisaje se tiñe de bonitos tonos ocres y marrones que nos dejarán un buen puñado de fotos con las que fardar en Instagram, dejaremos de escuchar ‘La Gozadera’ a todas horas (hasta el título da repelús) y es tiempo de castañas asadas y de merendar churros con chocolate. Además, toca renovar el armario, así que dejémonos de tanto dramatismo, que no hay pena que una tarde de compras no consiga aliviar.

Ojeando catálogos, revistas de moda y blogs me he dado cuenta de que este otoño invierno va a ser realmente innovador. Son muchas las tendencias nuevas a adoptar, que no vestíamos el año pasado. No sé si a vosotras os ha ocurrido algo parecido, pero con tanta novedad, en mi cerebro se ha producido una especie de cortocircuito y tengo un desorden de ideas importante. En situaciones así lo que mejor me funciona es coger papel y boli y hacer una lista (creo firmemente que el mundo sería un lugar mejor si todo el mundo hiciera listas). Así que ahí va una lista de las principales tendencias de este otoño invierno 2015/2016.

1. Falda trapecio y camisa con lazada al cuello

A finales de marzo Felicity Jones presentaba su peli 'True Story' así vestida. Su look define a la perfección las tendencias de este otoño invierno, y en aquel momento era un preludio de lo que estaba por venir. Diría que la falda trapecio, ya sea de pana, ante o tejido vaquero, con sus inconfundibles botones en el medio, se ha convertido en la prenda estrella de la temporada, y es que este invierno mires donde mires y estés donde estés, verás una. Y lo mismo ocurre con la lazada al cuello. A la camisa tradicional de toda la vida se le da una vuelta de tuerca añadiendo un detalle tan simple como este.


2. El pantalón de campana

El pantalón de campana nos ha demostrado que quien la sigue la consigue. Ya hablé por aquí de él y comentaba su posición en una segunda línea, detrás del pitillo. Parece que por fin ha dado el salto, y es que con una temporada inspirada en los años setenta, no podía ser de otra manera.


3. El pichi

Volveremos a vestir pichi, esa mezcla entre el vestido y el peto, y que a la mayoría nos recuerda a nuestra infancia. Perfecto para combinar con camisas o jerséis de cuello vuelto. Nos dará un toque aniñado.


4. Zapatos kitten heel

A medio camino entre el zapato plano y el tacón de vértigo, este tipo de calzado nos ayuda a conseguir un look muy femenino, sin necesidad de sufrir por ello. Quién iba a decirnos que los zapatos que han llevado nuestras abuelas se convirtirían en tendencia en el año 2015. La moda es así.


5. Terciopelo vs ante

Pantalones, chaquetas, vestidos, faldas… todo se cubrirá esta temporada de terciopelo y de ante, dos tejidos que hacía años que no se dejaban ver, aunque el ante ya empezó a despuntar este verano.


6. Estilo boho chic

Tejidos como el ante y prendas como el pantalón de campana, se unen con detalles como los flecos o los estampados con motivos étnicos para conseguir el característico estilo boho chic. Años setenta en estado puro.


7. Jerséis sin mangas

Siguiendo la línea setentera, los chalecos de punto de estampado geométrico son todo un must have.


8. Estampado de cuadros

Los cuadros, en sus distintas variantes, ya sea el estampado príncipe de gales, pata de gallo o tartán, han venido pisando fuerte. Con ellos conseguiremos un perfecto look estilo british.


9. Abrigo marinero

Afortunadamente para nuestra cartera, hay algo que aún podemos rescatar del armario. El clásico abrigo marino o negro de botones dorados que hemos llevado temporadas atrás, este año se ha convertido en una prenda indispensable.


¿Ya os habéis hecho con alguna de estas tendencias? ¿Se os ocurre alguna otra que añadir a la lista?