martes, 31 de marzo de 2015

Y entonces encontré ‘The Fall’

Madrugar, salir de casa cuando aún no ha amanecido, quedar atrapada en medio de un atasco, aguantar a tu jefe, mil cosas por hacer en tiempo insuficiente, y todo ello aderezado con una buena dosis de prisas y tensión. Cuando la rutina se convierte en nuestra peor enemiga, esperamos con ansia ese momento de desconexión al final del día. La jornada ha terminado y ya podemos tumbarnos en el sofá frente a la televisión para olvidarnos por un momento de nuestros problemas cotidianos y sumergirnos en las historias de unos personajes cuyas vidas son mucho más interesantes que la nuestra.

Esta evasión de la realidad es una de las principales funciones de la televisión, y sin embargo, en nuestro país, es cada vez más difícil llevarla a cabo. Sólo necesitamos hacer zapping durante dos minutos y medio para darnos cuenta de que el panorama televisivo español hace aguas por todas partes. 'Aquí paz y después gloria', 'Gym Tony', 'Algo que celebrar'... ¿En serio? ¿Esto es todo lo que tienen que ofrecernos? Y eso sin hablar de programas del tipo 'Casados a primera vista' o 'Gran Hermano Vip', porque ahí pisamos terreno pantanoso y a mí ya no me da  la vida para comentar semejantes despropósitos.
No me queda más remedio que suspirar mientras un sentimiento de nostalgia se apodera de mí al recordar series como 'Gran hotel' o 'El tiempo entre costuras', las cuales, claramente, superaban con creces la calidad de las ya nombradas.

Siempre he sido una firme defensora de las series patrias, pero esta temporada me he quedado sin argumentos, así que no he tenido más remedio que indagar por internet en busca de algo que me entretenga en esos ratos muertos. Mi investigación fue de lo más productiva, porque no encontré una serie, sino LA SERIE. Tal y como adelanto en el título, me refiero a 'The Fall'. Probablemente muchos la veáis y otros tantos ya habréis escuchado hablar de ella, pero para aquellos que no tengan ni idea de qué va el asunto, aquí vengo yo a haceros este gran descubrimiento y a contaros por qué os vais a enganchar desde el primer capítulo.


Paul Spector (Jamie Dornan) lleva una doble vida. No sólo es un padre de familia que trabaja como psicólogo, sino también un asesino en serie. La encargada de investigar cada uno de los homicidios que éste comete, será la inspectora Stella Gibson (Gillian Anderson, la actriz de 'Expediente X', de toda la vida). La serie muestra los movimientos de ambos protagonistas en sus respectivas cazas: ella tras el asesino y él tras sus víctimas.

Sí, has leído bien. El actor que da vida al protagonista de la historia es Jamie Dornan, o lo que es lo mismo, Christian Grey. Si en el papel de éste último estuvo algo flojo, en la piel de un depredador sexual cumple con creces, porque hay momentos en los que da miedito de verdad. Además, en la serie está  (todavía)  más guapo y atractivo. Así que él es la primera de las razones para engancharte a ‘The Fall’.

Nota: aunque sentirse atraída por un asesino en serie es para hacérselo mirar, no te sientas mal por ello. No estás sola, nos pasa a todas las mujeres que tenemos ojos en la cara. Claramente, querían que esto ocurriera, si no, no habrían escogido a un tío que tiene esta cara:


Stella Gibson, el personaje de Gillian Anderson, posee ciertas cualidades que a todas nos gustaría tener. Es una mujer independiente y segura de sí misma que no se achanta ante nadie y que vive su vida como le da la gana. Ver cómo sigue pistas, hace sus conjeturas y va encajando las piezas del puzzle para dar caza al asesino, es otro de los alicientes de la ficción.


La tensión que se vive en cada uno de los capítulos te mantiene en una expectación constante. Es de esas series que provocan que cuando le das al pause para ir al baño, enciendas todas las luces que vas encontrando a tu paso por si hay alguien agazapado detrás de la puerta del salón.

En este tipo de series suelen utilizar recursos del tipo “¿Quién será el asesino?” En ‘The Fall’ este misterio se disipa desde el episodio piloto y sin embargo se las ingenian para tenerte en un sinvivir continuo. Además, algunas de las cosas que suceden  son realmente retorcidas, y hago este apunte de manera positiva. Se dan situaciones tan maquiavélicas que te dejan con la boca abierta. El trabajo del equipo de guionistas es digno de elogios.

Y hasta aquí puedo leer. Si sigo hablando es posible que termine desvelando cosas que no pueden ser desveladas. Lo mejor es que  la veáis y juzguéis vosotros mismos. De momento hay dos temporadas con las que poder deleitaros, pero después tendréis que pensar cómo lidiar con la incertidumbre hasta que se estrene la tercera. En esas me encuentro yo ahora mismo.



¿Habéis visto la serie? ¿Os enganchó tanto como a mí?



domingo, 15 de marzo de 2015

PERDIENDO EL NORTE

Título: Perdiendo el norte
Año: 2015
Director: Nacho G. Velilla
Actores: Yon González, Julián López, Blanca Suárez, Miki Esparbé, José Sacristán, Úrsula Corberó, Carmen Machi, Javier Cámara, Malena Alterio
Duración: 102 minutos
País: España
Género: comedia


En el plano cultural, al tema de la guerra civil le ha salido un duro competidor en los últimos años: el de la crisis económica. Esta última está dando para mucho, copando un gran número de libros, series de televisión y películas. La más reciente, ‘Perdiendo el norte’, con la que su director, Nacho G. Velilla, logra hacernos disfrutar, a pesar de esta saturación temática que sufrimos los espectadores.

El film se centra en la situación que viven los dos protagonistas, Hugo (Yon González) y Braulio (Julián López), quienes tras licenciarse y estudiar un máster, se dan de bruces con la cruda realidad ante la imposibilidad de encontrar un trabajo. Pero no todo está perdido, porque las noticias que vienen de Alemania son mucho más esperanzadoras, así que allí que se van en busca de un futuro mejor. Sin embargo, una vez en Berlín, descubren que aquello no es el paraíso que esperaban.


Me gusta la realidad que el director ha plasmado en ‘Perdiendo el norte’, precisamente por eso, por ser real. Estamos hartos de ver noticias y reportajes que nos muestran que la única manera de trabajar en aquello que hemos estudiado y tener un buen futuro, es emigrar, como si fuera pan comido. Pero lo más probable es que lo único que consigas sea un empleo de baja cualificación mal pagado, en un país en el que nadie te entiende, lejos de tu casa y de tu familia, tal y como muestra la película.

En el film, esta historia triste y amarga que, desgraciadamente es nuestra realidad social, se convierte en comedia, con ese humor español que tanto nos caracteriza, y es que algunas situaciones caen en tal patetismo que terminan haciendo gracia. Aunque esto último, sabiendo que Julián López forma parte del reparto, es fácil de adivinar. El actor vuelve a bordarlo una vez más demostrando que es un gran genio del humor que consigue que lo que nos haga gracia no sea lo que dice, sino cómo lo dice. Pero las risas no tienen tregua, porque cuando López nos da un respiro, Miki Esparbé saca toda su artillería humorística consiguiendo que las carcajadas sigan resonando en la sala. Junto a ellos, unos Yon González y Blanca Suárez correctos, y un José Sacristán, cuyo talento y experiencia es innegable.


Pero en esta comedia no sólo se habla de la crisis, sino que con ésta como telón de fondo, también se construye una historia de amor. Quizá sea en este punto donde la película flojea, pues peca de previsible. Un triángulo amoroso y una relación forjada con una antipatía inicial que al final termina convirtiéndose en otra cosa, sólo pueden definirse como tópicos cuyo desenlace es descifrado desde la primera escena.


En definitiva, este ‘Vente a Alemania, Pepe’ modernizado, no es ninguna obra maestra, pero logra que te relajes durante un rato frente a la pantalla mientras te echas unas risas y empatizas con los personajes, pues Hugo o Braulio podrías ser tú, ese ingeniero técnico que pasó cinco años en una universidad y que ahora pone cafés en el Starbucks de Gran Vía. Ya que este es el drama que le ha tocado vivir a nuestra generación, riámonos un poco de él.




jueves, 12 de marzo de 2015

EL EUNUCO

Título: El Eunuco
Autor: Terencio
Versión y adaptación: Pep Anton Gómez y Jordi Sánchez
Dirección: Pep Anton Gómez
Actores: Anabel Alonso, Marta Fernández Muro, Jorge Calvo, Antonio Pagudo, Pepón Nieto, Jordi Vidal, María Ordóñez, Alejo Sauras y Eduardo Mayo
Teatro: La Latina (Madrid)


Renovarse o morir. Eso dicen. Y este parece haber sido el lema a seguir de Pep Anton Gómez y Jordi Sánchez. Juntos han tomado prestado de Terencio su comedia ‘El Eunuco’ para hacerla suya con una gran dosis de creatividad. Misión cumplida, porque el resultado no puede ser más satisfactorio. Han quitado un poquito de aquí, han añadido otro tanto por allá y les ha salido un vodevil “divertido, trepidante y felizmente libre”, tal y como ellos dicen.


Me gusta acudir al teatro con los deberes hechos, así que antes de asistir a cualquier función, dedico algunos minutos delante del ordenador a leerme la sinopsis y alguna que otra crítica para hacerme una idea de lo que voy a ver. En el caso de ‘El Eunuco’, esta documentación previa me sirvió de poco. Aquel sábado por la tarde, me senté en la butaca del teatro La Latina sin tener la menor idea de lo que sobre las tablas iba a suceder.

"Imagínate en Atenas. Un joven fogoso con las hormonas alborotadas que se enamora de una esclava. La esclava, lo es de una cortesana. La cortesana tiene un amante. El amante es el hermano mayor del joven fogoso, que quiere hacerle un regalo. A la cortesana. Por eso le compra un eunuco. Pero aún no se lo ha dado. El joven se entera. De lo del regalo, de lo del eunuco. Y, como acceder a la casa de la cortesana para poder enamorar a la esclava, tarea fácil no es, decide suplantarlo, reemplazarlo. Al eunuco. 
¿Te lo imaginas? Imagínatelo. Y, a todo eso, ahora añádele, un criado que no quiere, y una criada que no se entera, y un soldadete enamorado de un generalete, y un generalete que no sabe, que duda, que si carne que si pescado, y un cilindro, (bueno, no, un cilindro no. Un hombre, pobre, que así se llama, Cilindro), y pasillos, súmale muchos pasillos."

Como veis, el resumen que ofrecen fácil de entender no es, pero este desconcierto juega a favor de la obra, porque consigue asombrar de pleno al espectador, y muy gratamente. Por suerte, la primera escena muestra a Anabel Alonso, quien encarna al personaje de Thais, explicando la liosa trama para ponernos en situación. Eso sí, los enredos se suceden durante las más de dos horas de función, obligándote a prestar atención con los cinco sentidos, si no quieres perder el hilo.


El reparto es amplio y variado. Son nueve los actores que se mueven por el escenario, los cuales logran arrancar a los espectadores carcajadas y aplausos por doquier. Destaco sobre todo la actuación de Pepón Nieto, en el papel de Fanfa, y de María Ordóñez, en el de Pánfila. Ésta última ha sido el gran descubrimiento, y es que la obra le ha valido el (merecidísimo) Premio Ceres 2014 a la Juventud.


A ‘El Eunuco’ no le falta de nada: historias cruzadas, malentendidos, secretos, humor, celos, dinero y amor, mucho amor. Entre todos estos elementos, la música y el baile encuentran un resquicio por el que colarse para amenizar la trama y darle energía.


Estamos ante una obra que agota todas las localidades, es alabada por la crítica y se ha llevado el premio Ceres 2014 y el premio del Festival de San Javier 2014. Tantos éxitos no podían ser casualidad. Cuando las buenas ideas se unen con un reparto de actores exquisito, un guion ágil y una puesta en escena sugerente, consigues que el espectador salga del teatro con la sensación de haber asistido a la mejor de las fiestas.




martes, 10 de marzo de 2015

PANTALONES DE CAMPANA

Al pantalón de campana no le está resultando nada fácil arrebatarle ese largo reinado del que goza el pantalón pitillo desde hace ya una década. De momento, su vuelta no parece definitiva, y es que nos mostramos un tanto reacias a lucirlos. Allá por el año 2010 el pantalón acampanado asomó tímidamente en las colecciones de algunas firmas y desde entonces nos acompaña temporada tras temporada, pero sin abandonar ese discreto segundo plano.  No sabemos cuándo volverá a la primera línea, ni si algún día lo hará, pero está bien tenerlos ahí, ocupando su lugar en el armario, para ser rescatados esos días en los que nos apetece arriesgar y olvidarnos de los pitillo durante algunas horas.


Si nos remontamos a su origen, descubrimos que los pantalones de campana se crearon en torno al año 1813 para vestir a los marineros de la armada de Estados Unidos. La principal función que cumplían era la comodidad, pues gracias al ancho del pantalón resultaban fáciles de poner y de quitar, y podían ser enrollados sin apenas esfuerzo.

Posteriormente, esta moda llegó a la calle de la mano del movimiento hippie en los años sesenta y setenta. Así, la prenda se convirtió en sinónimo de juventud, rebeldía y modernidad. Pero, tal y como suele suceder en el mundo de la moda, el boom pasó y desaparecieron durante algunos años, hasta que fueron rescatados de nuevo a mediados de la década de los noventa.

En la actualidad, el pantalón de campana forma parte de la denominada moda hippie chic, el cual evoca ese estilo setentero cada vez más imitado. Así que, si de vez en cuando te apetece echar mano de él y explotar tu lado más bohemio, aquí te dejo algunas ideas.

El jean es el tejido que más triunfa, lo cual no es de extrañar, pues es cómodo y fácil de combinar. Sin duda, la opción más sencilla para conseguir un look retro inspirado en los años 60.


Otra manera de no complicarse demasiado es optar por el clásico pantalón de campana negro, una de las mejores alternativas para los meses de invierno.


Pero si eres de las que les gusta arriesgar y no dejar indiferente a nadie, también tenemos otras opciones, pues la paleta de colores y estampados se amplía, para crear looks alegres de lo más primaverales.


El pantalón de campana es la prenda perfecta para combinar con diferentes tipos de sombrero. El resultado de esta mezcla será un outfit boho chic de lo más logrado.


No hay duda de que se trata de la prenda estrella del estilo retro, tal y como demuestran estas imágenes. Vintage en estado puro.


Las celebs tampoco han podido resistirse a la vuelta del pantalón campana. Veamos quiénes se han atrevido con él.

Claudia Schiffer y Jessica Alba parecen ser fans de este tipo de pantalones. Ambas cuentan con una pequeña colección y es fácil verlas con ellos en su día a día.


A Emma Stone no se le escapa ni una en lo referente al mundo de la moda, así que ella no podía decir que no a esta tendencia.


Miranda Kerr y Victoria Beckham los utilizan para su día a día, sin perder ni un ápice de estilo.


La versatilidad de esta prenda es innegable. Nicole Richie pasea al perro con ellos, y Olivia Palermo nos demuestra que también sirven para los planes más formales.


¿Qué opináis vosotras? ¿Sí o no a los pantalones de campana?

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